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Divagar
martes, 4 de mayo de 2010
Hoy escribo a la velocidad del shamizen y surge, de pronto, un torrente de imaginación fluyendo por mi mente si nsentido alguno. Mis palabras siendo digitadas por el mero placer de seguir el ritmo y la locura, el frenesí que me causa escuchar el violín siendo perseguido por este instrumento. A mi mente vuelven vagos recuerdos de meditación en el Dojo, cuando tras las arduas clases de Ninjutsu nos quedábamos un ratito tendidos, o la vez que ... meditando en el cerro, me quedé dormida y hasta dicen que ronqué.Hasta este punto he hablado con soltura, y hasta con ímpetu y es en este caudal que me doy cuenta de que cada vez siento menos, cada vez el dolor cala menos en los huesos, la buscada y anhelada soledad de algunos instantes ya no horada en el alma como hiciese hace algunos años. Y es que, a medida que crecimos, algo pareciese desvanecerse de nuestra piel, todo esto me recuerda por un instante a la clase de hoy... donde resulta que puedo hacer un simil entre esta falta de "sensaciones" a la dureza de un clip. Si doblas un clip, la parte doblada tendrá mayor energía potencial y a su vez, tendrá más dureza... pero, ¿Es esta tenacidad infinita? . Tal como el humano se quiebra, el clip cederá un instante y se partirá en dos. Si bien al crecer nuestra mente adquiere cierta resistencia o quizás, más que resistencia, será resiliencia, nos quebramos cuando las circunstancias son demasiado adversas y quizás esta sea una buena cuestión, quizás percibir los cambios y sufrir en ciertos momentos sea una buena señal, al fin y al cabo, cuando la rana es cocinada el cambio de temperatura ha de ser lento...¿no? Y ¿Qué pasa con nosotros si el cambio es demasiado lento? Nos vamos adaptando, pero quizás en algún punto en nuestro interior... nos estamos cocinando lentamente, algo en nosotros se quiebra de manera tan intangible, tan insipiente de ello, que simplemente somos ignorantes hasta ver que ha hurgado tan profundo y lento, arrastrándose por nuestros poros que ya es demasiado tarde y muchas veces caemos en la desesperación. ¿Dónde iba? Ah...sí... el shamizen... perdí el punto, esto era simplemente divagar y divagar en el torrente de emociones y sentimientos en mi cabeza , el efecto colorido de una canción. Fisgando en mis propias sensaciones. |
VideoDiario. |
aquí van los gifs de algunas fotos, secuencias de amig@s. |
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Divagar
martes, 4 de mayo de 2010
Hoy escribo a la velocidad del shamizen y surge, de pronto, un torrente de imaginación fluyendo por mi mente si nsentido alguno. Mis palabras siendo digitadas por el mero placer de seguir el ritmo y la locura, el frenesí que me causa escuchar el violín siendo perseguido por este instrumento. A mi mente vuelven vagos recuerdos de meditación en el Dojo, cuando tras las arduas clases de Ninjutsu nos quedábamos un ratito tendidos, o la vez que ... meditando en el cerro, me quedé dormida y hasta dicen que ronqué.Hasta este punto he hablado con soltura, y hasta con ímpetu y es en este caudal que me doy cuenta de que cada vez siento menos, cada vez el dolor cala menos en los huesos, la buscada y anhelada soledad de algunos instantes ya no horada en el alma como hiciese hace algunos años. Y es que, a medida que crecimos, algo pareciese desvanecerse de nuestra piel, todo esto me recuerda por un instante a la clase de hoy... donde resulta que puedo hacer un simil entre esta falta de "sensaciones" a la dureza de un clip. Si doblas un clip, la parte doblada tendrá mayor energía potencial y a su vez, tendrá más dureza... pero, ¿Es esta tenacidad infinita? . Tal como el humano se quiebra, el clip cederá un instante y se partirá en dos. Si bien al crecer nuestra mente adquiere cierta resistencia o quizás, más que resistencia, será resiliencia, nos quebramos cuando las circunstancias son demasiado adversas y quizás esta sea una buena cuestión, quizás percibir los cambios y sufrir en ciertos momentos sea una buena señal, al fin y al cabo, cuando la rana es cocinada el cambio de temperatura ha de ser lento...¿no? Y ¿Qué pasa con nosotros si el cambio es demasiado lento? Nos vamos adaptando, pero quizás en algún punto en nuestro interior... nos estamos cocinando lentamente, algo en nosotros se quiebra de manera tan intangible, tan insipiente de ello, que simplemente somos ignorantes hasta ver que ha hurgado tan profundo y lento, arrastrándose por nuestros poros que ya es demasiado tarde y muchas veces caemos en la desesperación. ¿Dónde iba? Ah...sí... el shamizen... perdí el punto, esto era simplemente divagar y divagar en el torrente de emociones y sentimientos en mi cabeza , el efecto colorido de una canción. Fisgando en mis propias sensaciones. |
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